Testimonio Sol

1/7/2018

Hoy os queremos contar la situación de Sol.
 
Sol es una gata de 8 años de edad, que convive con otros gatos en casa. Sus cuidadores, Carlos y su familia,  observaron que Sol cojeaba de las patas traseras y le costaba subirse a los sitios. Es una gata que siempre ha tenido sobrepeso. Pensaron que la edad estaba haciendo mella en su estado de salud, y la artrosis y el sobrepeso le estaban pasando ya factura. Sus cuidadores conocen muy bien a Sol y quisieron que la valoráramos en  nuestro hospital para estar más tranquilos.
 
En la exploración ya nos pareció que una extremidad trasera tenia un aspecto algo diferente a la otra, con la zona del tarso mas engrosada y pérdida de masa muscular en general de esa extremidad. Cuando vimos las radiografías, nuestra preocupación fue aumentando. Lo que podría pensarse que en realidad fuera una artrosis, que aunque dolorosa, es manejable, nos empezó a parecer que se podría tratar de algo más grave. El aspecto no era muy bueno.
 
Decidimos realizar una biopsia del hueso de esas zonas que habíamos visto alteradas en la radiografía y el resultado de la misma confirmó nuestras sospechas iniciales. Se trataba de un cáncer de hueso. Un osteosarcoma. Decir esto, es pensar generalmente en un mal pronostico, pero en los gatos, el comportamiento de este tumor es algo menos agresivo que en perros o en personas. Diagnosticado de formas temprana, debido a que tiene en los #gatos, menor capacidad de producir metástasis, si se realiza una amputación global de la extremidad, podemos hablar de un gran aumento de la esperanza de vida del gato, y un tiempo libre de tumor, altísimo. Con lo que después de algunas pruebas de imagen más para asegurarnos que todo estaba bien, de acuerdo con sus cuidadores, amputamos la extremidad a Sol
 
 
Ahora Sol vive con tres patas pero eso no es un inconveniente para ella. Es  cierto  que tendrá que adaptarse a la nueva situación poco a poco, pero para nada condicionará su calidad de vida; es más, al quitarle el dolor, Sol vivirá mejor. A veces, como propietarios, nos puede asustar este tipo de tratamientos, y pensar que vamos a tener un gato infeliz por la falta de una extremidad, pero eso no es cierto. Los gatos no saben contar, y se adaptan a las circunstancias de una manera extraordinaria, superando sus barreras de un modo ejemplar y dándonos lecciones de superación a cada momento. Ella es feliz y tendrá una vida completa, porque no debemos ver las tres patas, sino al gato que es. 
Gracias a la rápida actuación de sus cuidadores, Sol tiene un pronóstico muy favorable. Muchas gracias por confiar en nosotros para cuidar de Sol